Jesús fue un personaje público y multitudinario. Dondequiera él se movía, multitudes le seguían. Grupos de seis mil a siete mil personas eran usuales tras él en una época cuando tales cantidades representaban porcentajes elevados de la población de la provincia de Israel.
A veces las personas eran tantas que él debía subir a una barca para alejarse a una distancia prudente para que todos pudieran escucharle. En otras ocasiones los necesitados eran tantos que le oprimían y le aplastaban.
Pero ese Maestro de las multitudes era también un Pastor de personas. Dedicó tiempo a la mujer samaritana. Tenía tiempo para conversar con fariseos en cenas a las que le invitaban. Fue a casa de Zaqueo y de Simón el leproso. Era estrecho amigo de Lázaro y sus hermanas.
En su práctica misionera es fácil identificar que Jesús trabajó tanto con grupos muy numerosos como con grupo más pequeños. De alguna manera, con su ejemplo, guiaba a lo que sería la práctica común de la iglesia del Nuevo Testamento: el trabajo con grupos grandes y con grupos pequeños. Las celebraciones y las reuniones en las casas.
Esos dos componentes que el Dr. Ralph Neighbour ha denominado la iglesia de dos alas es la que pudo remontarse a la altura de las expectativas de Dios. El movimiento celular moderno es un esfuerzo por rescatar la práctica de la iglesia del Nuevo Testamento y la práctica misionera de Jesús.
Autor: Ps Mario Vega, 2010-03-12
martes, 30 de marzo de 2010
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