sábado, 20 de marzo de 2010

Celulas rotativas

Al iniciar nuestro trabajo con células, el entusiasmo corrió rápidamente y muchas personas comenzaron a ser invitadas. Algunos amigos asistieron tantas veces a una célula que llegaron a comprender un poco sobre la dinámica de trabajo.

Pronto aparecieron personas, que sin ser cristianas, solicitaban ser anfitriones para que en su casa se desarrollara una célula. Ante semejante solicitud nos encontramos con una situación que, de alguna manera, rompía con el modelo acostumbrado del trabajo celular.

Para no dar una respuesta negativa que pudiera desalentar a los amigos, decidimos comenzar a trabajar con algunas células rotativas. Estas son células que funcionan por una, dos o a lo sumo tres semanas en una misma casa. Luego, rotan para trasladarse a una nueva casa ubicada en las cercanías.

La célula continúa así rotando a menos que una de las familias anfitrionas llegue a la fe del evangelio. Cuando eso ocurre, la célula se convierte en permanente y no rota más de casa en casa.

Obviamente, la clave para que una célula rotativa no pierda identidad es que el núcleo de la misma esté muy bien consolidado. Cuando eso sucede, la célula se estructura en torno a sí misma y no en relación a un espacio físico determinado. La casa puede cambiar, pero el núcleo sigue siendo el mismo y se traslada a donde hay necesidad de iluminar con la luz de Cristo.

Autor: Ps. Mario Vega, 2010-03-19

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